¿Sabéis por qué, tanto nosotros como  todos los objetos comunes se mantienen sujetos al suelo en vez de flotar o salir disparados? O ¿por qué todos los objetos que lanzamos al aire acaban volviendo a caer al suelo? Y, en este caso, ¿por qué si hacemos esto con diferentes objetos unos caerán más rápido y otros más despacio? Todo esto se explica por medio de la ley de la gravedad.

No es posible explicar la ley de la gravedad sin remontarnos al siglo XVII y hablar del astrónomo, matemático y físico Isaac Newton. A sus 23 años, según cuenta la leyenda, mientras leía a la sombra de un manzano, vio como una manzana caía y se precipitaba al suelo. Este simple hecho hizo que iniciase una serie de estudios y experimentos realizados para poder explicar cómo actúa la fuerza de la gravedad.

La gravedad es una fuerza invisible que consigue atraer a un objeto que tenga masa junto a otro. En este caso, la tierra es un núcleo gravitacional que atrae hacia su base a todos los elementos que están dentro su zona gravitacional.

El efecto de la gravedad es comúnmente conocido como peso, ya que, cuanta más masa tenga un objeto, más atracción tiene hacia la tierra. Es decir, el peso de cada elemento indica el nivel con el que es atraído al centro gravitacional de la tierra.

Para entender mejor toda la teoría de la gravedad, vamos a proponeros una serie de ejercicios para que nuestros pequeños científicos vean bien estos aspectos expuestos:

  • Probad a lanzar hacia arriba en el aire una pelota, comprobad que, aunque al principio sube por el impulso que le hemos dado, al poco tiempo vuelve a descender hasta el suelo.
  • Para entender que la gravedad es más fuerte para los objetos más pesados, probad a dejar caer desde la misma altura una pluma y una piedra. ¿Qué sucede? La piedra se precipitará casi al instante hacia el suelo mientras que la pluma descenderá levemente al tener un peso muy inferior.